La tierra colorada diversifica su turismo y suma circuitos de selva, historia y yerba
Saltos del Moconá
En el Parque Provincial Moconá, el río cae de forma paralela durante 3 kilómetros. Es un fenómeno geológico único. El paseo se hace en lancha semirrígida desde El Soberbio y solo es visible cuando el Uruguay está bajo, como ahora en temporada de invierno. Incluye senderos por selva nativa y avistaje de tucanes.
San Ignacio Mini de noche
Las Ruinas Jesuíticas declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO no se visitan solo de día. Los viernes y sábados a las 19:30 se realiza el espectáculo de imagen y sonido entre los muros de piedra de 400 años, con relato en español y guaraní.
El mirador más alto de la selva
El Parque Temático de la Cruz está a 360 metros sobre el nivel del mar, en el Cerro Santa Ana. Tiene una cruz de 82 metros, mariposario, orquidiario y un mirador 360° donde se ve toda la selva misionera. Abre hasta las 23 hs los sábados y es ideal para ver el atardecer.
Salto Encantado y la ruta de los arroyos
En el centro de la provincia, Aristóbulo del Valle concentra más de 15 saltos con ollas naturales para bañarse. Se puede alquilar kayak en Salto Berrondo y hacer travesías por el arroyo Cuñá Pirú.
Ruta de la Yerba Mate
Apóstoles, Capital Nacional de la Yerba, permite cosechar, secar y probar mate cocido de campo en establecimientos familiares. El circuito termina en Posadas con cervecerías de mandioca y pacú frito a orillas del Paraná.