Agustina De Lucía pelea en el tatami y fuera de él
El viernes 18 de septiembre, Agustina De Lucía volvió a demostrar su temple en el tatami: alcanzó la medalla de plata en judo en los Juegos Suramericanos. Sin embargo, detrás de la sonrisa del podio se esconde una realidad compleja. La deportista confesó que, sin el apoyo económico que perdió tras los Panamericanos, deberá salir a buscar trabajo para poder continuar entrenando y compitiendo al máximo nivel.
“Si no tenés el bronce, no tenés la beca”, fue la frase que recibió como explicación luego de quedar cerca de la medalla en los Panamericanos. Desde entonces, la judoca se las ingenió para sostener su preparación, aunque reconoce que la falta de recursos afectó tanto su rendimiento como su vida cotidiana.
“Realmente se me complicó muchísimo tener la calidad de entrenamiento, la calidad de vida”, expresó con crudeza. Su testimonio refleja la lucha silenciosa de muchos atletas argentinos que, más allá de los logros deportivos, deben enfrentar la incertidumbre económica.
El caso de De Lucía expone la fragilidad del sistema de apoyo a los deportistas de alto rendimiento y abre un debate sobre la necesidad de garantizar condiciones dignas para quienes representan al país en competencias internacionales. Mientras tanto, la judoca se prepara para un nuevo desafío: el lunes, fuera del tatami, deberá buscar un empleo que le permita seguir peleando por sus sueños.