Liliana y Samuel, once años de abrazos y fe compartida
La vida pastoral no se mide en horarios ni en cargos, sino en gestos cotidianos de atención, escucha y ayuda. Desde hace once años, Liliana y Samuel sostienen con brazos abiertos una comunidad que los encontró como guía y compañía en momentos de necesidad. Su iglesia es más que un templo: es un espacio donde la fe se traduce en acción, donde cada palabra y cada abrazo recuerdan cuán grande es Dios.
El Día del Pastor Evangélico, celebrado de manera general el tercer domingo de septiembre, busca reconocer la labor de quienes dedican su vida a servir. En este contexto, la historia de Liliana Muller y Samuel Herba se vuelve ejemplo vivo de vocación y entrega.Ambos fueron elegidos por Dios para liderar una congregación que, con el paso de los años, se transformó en familia para quienes se acercan buscando consuelo, guía o simplemente un lugar donde sentirse acompañados.
La predisposición de Liliana y Samuel,su escucha atenta y su ayuda constante, han marcado la vida de muchas personas que hoy agradecen haber encontrado en ellos un sostén espiritual y humano.La iglesia que conducen no solo es un espacio de oración, sino también de contención social: allí se comparten alimentos, se organizan campañas solidarias y se construyen vínculos que fortalecen la comunidad.
Cada encuentro es testimonio de que la fe puede ser motor de transformación y que el amor pastoral se traduce en hechos concretos.En este día de reconocimiento, la semblanza de Liliana y Samuel recuerda que ser pastor es mucho más que predicar: es estar presente, tender la mano y reflejar en cada acción la grandeza de Dios.
Feliz dia del Pastor!!!